Las dos abuelas
Había una vez una nena hermosa que se llamaba Carol. Ella, como muchos otros niños de su edad, tenía dos abuelas.
Las abuelas eran tan diferentes entre sí como el día y la noche.
Una le enseñó a decir chanchadas, jugar a las cartas, hacer trampa y poner cara de "yo no fui" para despistar al adversario.
La otra le enseñó a rezar y amar a Dios.
Cuando Carol era pequeña una de las abuelas la llevaba consigo a predicar la palabra bíblica. La otra le enseñaba a saltar sobre la cama y dar vueltas carnero, deslizarse por la escalera y cantar viejas canciones españolas.
Una abuela vive en un pequeño departamento muy próximo a la casa de Carol. La otra vive en una casa grande, con sus dos perros y a pocas cuadras de la casa de la nena.
Una abuela sale a pasear tanto como puede y lo mejor que cocina, según opina Carol, es la leche chocolatada. La otra está casi todo el tiempo en casa y hornea tortas riquísimas para su nieta, según refiere también la nena.
Una abuela pinta, escribe, baila, canta. La otra cose, cocina, teje y reza.
A una abuela le encantaría saber que muchas personas la consideran algo alocada. La otra espera que la gente se refiera a ella como "correcta". Esta abuela si se asusta dice: Oh! caramba. La otra dice como mínimo: "Maldito sea" y muchas otras cosas peores.
Estas dos abuelas podrían hacerle pensar a la niña del cuento que hay muchas maneras de vivir. Y tal vez eso la sorprenda o la confunda.
Pero lo que Carol debe aprender es que es verdad, que hay muchas maneras de vivir. Y uno puede elegir la que más le agrade siempre con principios sólidos de honestidad y respeto hacia los demás.
Está en uno tomar la decisión de la manera en que desea transcurrir su vida.
Es el caso de ambas abuelas que le muestran a Carol dos mundos diferentes.
Ambas desean para la niña lo mejor que la vida pueda ofrecerle. Una será su ancla, la otra su vela mayor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
Esa niña es afortunada.
Tener una abuela que haga ricas tortas!
Y la otra a quien acudir por un consejo sin reto de por medio!
Que ilucion! una abuela que pinte y escriba y me deje decir chanchadas bajito, sin que los demas escuchen.
Es tarde para tener a la mia, pero quiero ser una abuela asi!
Ojala que Carol herede el don del arte.
Publicar un comentario